COACHING EMPRESARIAL: UN GPS PARA ORIENTARSE EN LA INCERTIDUMBRE

AFRONTAR UN ENTORNO DE COMPLEJIDAD CRECIENTE REQUIERE DE RESPUESTAS INNOVADORAS. PARA ELLO, ES NECESARIO RENOVAR NUESTRA GAMA DE POSIBILIDADES EMOCIONALES.
COACHING EMPRESARIAL: UN GPS PARA ORIENTARSE EN LA INCERTIDUMBRE

¿Cómo estamos hoy, eh?

Al transitar estos tiempos de pandemia, no estamos a full, ni duro y parejo, como cantan los Super Ratones[1]. Más bien, al no vislumbrar un futuro previsible, muchos nos encontramos participando en conversaciones como las siguientes:
– ¿Cómo estás?
– No sé, medio extraño todo…

– ¿Cómo ves a la gente?
– Mmm, bastante desorientada…

– ¿Y tu empresa? ¿Y tus amigos? ¿Y…?
– ¿Qué decirte? No sé, no sé…

Con estas expresiones espontáneas —que integran una combinación de dudas y certezas— procuramos ponerle palabras a una experiencia inédita que viene acompañada de gestualidades que se nos configuran automáticamente cuando nuestras cabezas se mueven a ambos lados negando mientras fruncimos la nariz y/o chasqueamos la lengua.

El modo en que nombremos lo que observamos definirá nuestras posibilidades de intervenir en la situación. Así, muchas veces los coaches prestamos palabras para dar cuenta de experiencias que los “coacheados”[2] no están pudiendo nombrar y por consiguiente quedan inhibidos para actuar de la manera que aspiran.
A través del coaching empresarial comprendemos que las personas no hablamos sobre el mundo que vemos, sino que solo vemos el mundo que podemos denominar. De esta manera, los coaches vamos contribuyendo a ordenar una complejidad que, sin las distinciones lingüísticas para plantearla adecuadamente, se hace ininteligible.
Por lo tanto, las respuestas que podamos ir ensayando para orientarnos en este contexto de incertidumbre resultarán decisivas para dar pasos con ASERTIVIDAD[3]: una emocionalidad que nos habilitará para expresar lo que queremos decir.

Los seres humanos nunca estamos neutros. Siempre estamos en alguna emocionalidad que nos impone un conjunto de acciones y nos impide otras. Esto no resulta menor en un momento en que muchos —a sabiendas o no— estamos tomados por una disposición que nos hace rechazar lo nuevo que no nos gusta. La distinguimos como CONFUSIÓN, y cualquier profesional o empresa que esté tomado por esta puede estar en riesgo, pues la incertidumbre vino para quedarse. En este sentido, urge que innovemos nuestra gama de posibilidades emocionales.

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